Se balancean las palabras
en la cuerda floja de los sentimientos.
Establecen el ritmo
las canciones sin sentido,
de la radio antigua del fondo de la habitación.
El sinuoso humo
del cigarro amigo
que enrarece el ambiente,
dibuja tu silueta
y me hacer pensarte,
recordarte.
Los breves periodos de tiempo
que me acompañas
durante la semana,
no son suficientes
para darte todas las caricias
que tengo guardadas,
para regalarte todos los besos
que hay para ti,
para que tus sábanas
se enreden en mi cuerpo.
Los tiempos muertos
entre los sorbos del café,
ya helado,
me dejan imaginar
nuestro futuro.
Miro por la ventana,
veo una hoja caer...
El otoño ya está aquí.
*nOe
Aunque a veces se crea que lo intangible no tiene sombra, ni peso, podría sorprenderte lo mucho que pesan las palabras, los hechos, los sentimientos, las acciones insospechadas... y la larga sombra que proyectan, bajo la cual puedes desaparecer en su oscuridad, o resguardarte del calor en ella...
miércoles, 5 de noviembre de 2014
viernes, 1 de agosto de 2014
La oscuridad
La oscuridad de la noche,
no es escondite
para los pensamientos.
Es el folio en blanco
donde dibujamos nuestros sueños.
Un lienzo sin estrenar
donde coloreamos nuestra historia.
*nOe
sábado, 19 de julio de 2014
Los susurros de tu cuerpo
Puedo alcanzar las nubes
con la yema de mis dedos.
Rozar las estrellas
tan solo con mirarlas.
Sentir el viento
cobijado entre mi pelo.
Acariciar las palabras
que susurra tu cuerpo.
*nOe
miércoles, 16 de julio de 2014
Tal vez el viento lo sepa
La nostalgia
de libertad
asoma en cada esquina
del lugar donde nos vio crecer.
Las aguas que antes
acariciaban nuestra piel
en el verano de nuestras vidas
no volverán a correr por nuestros cuerpos.
La erótica de las noches
que pasábamos
arropados por la luz de la luna
seguirá,
en nuestros recuerdos.
Los besos,
¿dónde quedan
los besos?
Tal vez,
solo,
tal vez,
el viento lo sepa.
*nOe
de libertad
asoma en cada esquina
del lugar donde nos vio crecer.
Las aguas que antes
acariciaban nuestra piel
en el verano de nuestras vidas
no volverán a correr por nuestros cuerpos.
La erótica de las noches
que pasábamos
arropados por la luz de la luna
seguirá,
en nuestros recuerdos.
Los besos,
¿dónde quedan
los besos?
Tal vez,
solo,
tal vez,
el viento lo sepa.
*nOe
martes, 3 de junio de 2014
Una mirada
La mirada sincera
lo dice todo.
No hace falta un discurso,
no hacen falta mil palabras,
solo un ojo atento,
sincero,
una mirada que habla,
que siente,
que transmite,
que se clava.
*nOe
lo dice todo.
No hace falta un discurso,
no hacen falta mil palabras,
solo un ojo atento,
sincero,
una mirada que habla,
que siente,
que transmite,
que se clava.
*nOe
lunes, 26 de mayo de 2014
A la sombra
A la sombra de las palabras
se refugian muchos valientes,
las palabras escritas,
las habladas se las lleva el viento.
A la sombra de las palabras,
muchos se crecen,
lo que no saben,
es que la luz
de las palabras,
muchas veces vence.
A la sombra de las palabras,
creen que tienen razón,
hasta que el público,
decide que no.
A la sombra de las palabras,
si señores,
gano yo.
*nOe
se refugian muchos valientes,
las palabras escritas,
las habladas se las lleva el viento.
A la sombra de las palabras,
muchos se crecen,
lo que no saben,
es que la luz
de las palabras,
muchas veces vence.
A la sombra de las palabras,
creen que tienen razón,
hasta que el público,
decide que no.
A la sombra de las palabras,
si señores,
gano yo.
*nOe
Sin bonobus
Aquella noche, el balanceo sinuoso de las ramas del árbol de
mi ventana me acunaba, pero no era suficiente. El día había sido demasiado
abrumador, y las hadas del sueño no querían posarse sobre mis párpados.
Desde por la mañana, cuando el graznido del despertador
quiso que dejara de dormir, sentí como algo en mi estómago decía que lo mejor
que podía hacer hoy era no moverme de la cama.
La arcada se precipitó, y la resaca golpeó mi cabeza. No recordaba
nada de la noche anterior, bebí, fumé, bailé, reí, y creo que también lloré, porque
la pintura de mis ojos dibujaba terroríficas líneas en mis mejillas.
No mejoró la cosa con el paso de las horas, ya que en la
oficina el sonido de las teclas aporreadas, sonaban dentro de mi cabeza como un
martillo en la pared. La arcada vlvió a mi cuerpo, pero esta vez pude
retenerla. La hora de la comida se presentó tranquila, no hubo comida, mi
estómago solo admitía agua, y un poco de paracetamol, que de momento no había
hecho ningún efecto.
Rondaban las 18:00 de la tarde, y para mi sorpresa, el
bonobus estaba en casa, tuve que andar lo impensable hasta llegar a casa, con
un tacón roto, sin dinero para un taxi, y para colmo hacía demasiado calor. Sentía
como el asfalto y los baldosines de la acera se derretían, el suelo parecía ser
una alfombra viscosa, que desprendía calor, y que se estiraba más y más, para
hacer el camino aún más largo y no poder llegar a casa.
No quise cenar, solo quería meterme en la cama y que acabase
este nefasto día de lagunas y asfalto entre vaivenes con martillos y tacones
rotos.
Y aquí me encuentro, acunada por las ramas de los árboles,
resumiendo la jornada de hoy en apenas trescientas palabras.
*nOe
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