El frío de las mañanas
vuelve a hacer mella en nuestras habitaciones.
Ya no acarician
los rayos de sol del amanecer
las sábanas blancas del cine de nuestra nocturnidad.
La oscuridad del vacío
de la tarde
frente al espejo,
nos muestra el alma marchita
de los corazones cobardes
que tienen miedo de arriesgar.
Las oportunidades perdidas en la senda
de la vida,
son aquellas que agarramos
pero que se escurren
porque no podemos hacer que permanezcan a nuestro lado.
Fallamos
nos hundimos en el lodo de la incertidumbre,
tartamudeamos
ante el pavor del futuro inmediato.
La relatividad se apodera de la razón
y eso
no es nada bueno.
*nOe
Aunque a veces se crea que lo intangible no tiene sombra, ni peso, podría sorprenderte lo mucho que pesan las palabras, los hechos, los sentimientos, las acciones insospechadas... y la larga sombra que proyectan, bajo la cual puedes desaparecer en su oscuridad, o resguardarte del calor en ella...
miércoles, 21 de mayo de 2014
miércoles, 7 de mayo de 2014
Naranjas
Esa vasta llanura
en la que el horizonte se perdia,
se desdibujaba
con el amanecer de la locura,
de un nuevo día.
El viento apartaba las últimas estrellas,
mientras el tono turquesa de la noche
dejaba paso
a los tenues naranjas de la mañana.
A los tenues naranjas de la noche.
*nOe
en la que el horizonte se perdia,
se desdibujaba
con el amanecer de la locura,
de un nuevo día.
El viento apartaba las últimas estrellas,
mientras el tono turquesa de la noche
dejaba paso
a los tenues naranjas de la mañana.
A los tenues naranjas de la noche.
*nOe
jueves, 27 de febrero de 2014
Gotas de lluvia
Estallan en el cristal
las gotas de lluvia
de una primavera que no llega,
de un invierno que no cesa.
Alcanzan la locura de crecer,
aun a pesar de las dificultades
que les proporciona
el cambio meteorológico,
las flores.
Rompen a llorar las aceras
porque tendrán que esperar
otro año más
a que las hojas acaricien sus baldosas,
mojadas, secas.
El paso cambiado de las estaciones
que no nos dejan ver
con nitidez
los acordes armónicos
de los vientos de poniente.
*nOe
las gotas de lluvia
de una primavera que no llega,
de un invierno que no cesa.
Alcanzan la locura de crecer,
aun a pesar de las dificultades
que les proporciona
el cambio meteorológico,
las flores.
Rompen a llorar las aceras
porque tendrán que esperar
otro año más
a que las hojas acaricien sus baldosas,
mojadas, secas.
El paso cambiado de las estaciones
que no nos dejan ver
con nitidez
los acordes armónicos
de los vientos de poniente.
*nOe
jueves, 13 de febrero de 2014
Absurdo presente
La incultura nos hace renacer
de las cenizas del fracaso.
Atendemos a los gritos de nuestro pasado
mientras a los susurros del futuro
cercano,
no le hacemos el menos caso.
Las explosiones de nuestra mente
en ideas de mejorar
son solo eso,
explosiones,
de ideas,
que quedan en el abismo de nuestros pensamientos
sin llegar a buen cauce.
La manada abrumadora
de nubes,
invaden la pupila
de nuestra mirada,
fugaz,
en este presente turbio
que nos acompaña día a día,
sin dejarnos escapar
del más absurdo de los lazos
con nosotros mismos.
*nOe
de las cenizas del fracaso.
Atendemos a los gritos de nuestro pasado
mientras a los susurros del futuro
cercano,
no le hacemos el menos caso.
Las explosiones de nuestra mente
en ideas de mejorar
son solo eso,
explosiones,
de ideas,
que quedan en el abismo de nuestros pensamientos
sin llegar a buen cauce.
La manada abrumadora
de nubes,
invaden la pupila
de nuestra mirada,
fugaz,
en este presente turbio
que nos acompaña día a día,
sin dejarnos escapar
del más absurdo de los lazos
con nosotros mismos.
*nOe
lunes, 28 de octubre de 2013
Humanos
Temprano
para ver aún los rayos del sol,
aparecer por el horizonte.
Las montañas parecen arder
con el bostezo del amanecer.
Las nubes del otoño
enfrían la mañana.
Los ruidos incesantes
no me dejan resolver mi día en paz.
Ya no sabemos escuchar el silencio,
se a asumido en un caos
gracias a la vida humana.
*nOe
para ver aún los rayos del sol,
aparecer por el horizonte.
Las montañas parecen arder
con el bostezo del amanecer.
Las nubes del otoño
enfrían la mañana.
Los ruidos incesantes
no me dejan resolver mi día en paz.
Ya no sabemos escuchar el silencio,
se a asumido en un caos
gracias a la vida humana.
*nOe
jueves, 10 de octubre de 2013
Los 90
Al ritmo de la percusión
de un rock ácido
tañen pensamientos de ira
que no se reencarnan en nada.
Simples arraigos a flor de piel
que se delimitan a carcomer la conciencia
taladrando una y otra vez
la cabeza y el estómago
en busca
de una solución.
Falta aun esta chispa que detone
la bomba al borde del acantilado.
El sexy sonido de un bajo
a son de acordes en quinta
que rememoran los 90
más revolucionarios que se conocieron,
nos hacen llorar por el olvido
de las batallas que se libraron entonces.
Las cuerdas oxidadas de aquellas guitarras
que en los 60 cantaban a la libertad
suenan desafinadas.
Nos faltan las notas armónicas
que propiciaron la adquisición
de tan relevantes derechos.
¿A qué estamos esperando?
*nOe
de un rock ácido
tañen pensamientos de ira
que no se reencarnan en nada.
Simples arraigos a flor de piel
que se delimitan a carcomer la conciencia
taladrando una y otra vez
la cabeza y el estómago
en busca
de una solución.
Falta aun esta chispa que detone
la bomba al borde del acantilado.
El sexy sonido de un bajo
a son de acordes en quinta
que rememoran los 90
más revolucionarios que se conocieron,
nos hacen llorar por el olvido
de las batallas que se libraron entonces.
Las cuerdas oxidadas de aquellas guitarras
que en los 60 cantaban a la libertad
suenan desafinadas.
Nos faltan las notas armónicas
que propiciaron la adquisición
de tan relevantes derechos.
¿A qué estamos esperando?
*nOe
martes, 1 de octubre de 2013
Otoño, frío
El otoño,
poco a poco va acariciando
las calles de nuestra ciudad.
La majestuosidad de los monumentos
ingentes,
de la plaza Mayor,
de las calles medievales,
quedan a merced de la caída paulatina,
de las hojas de los árboles.
El frió,
aparca poco a poco
en los rincones para hacernos temblar
al amanecer,
y en el ocaso de los días.
*nOe
poco a poco va acariciando
las calles de nuestra ciudad.
La majestuosidad de los monumentos
ingentes,
de la plaza Mayor,
de las calles medievales,
quedan a merced de la caída paulatina,
de las hojas de los árboles.
El frió,
aparca poco a poco
en los rincones para hacernos temblar
al amanecer,
y en el ocaso de los días.
*nOe
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